Presentación de la escuela

Nuestra Escuela Profesional de Filosofía, tiene cono fecha de creación, la misma que la de nuestra Universidad, es decir el 11 de noviembre de 1828 y desde entonces, ha producido intelectuales de talla nacional que han tenido roles relevantes en nuestra sociedad.

Nuestra Escuela profesional, es un centro de filosofar, de reflexión crítica, sobre los grandes cambios que se han dado y se dan en las ciencias, las tecnologías y las artes; teniendo como base la historia de la filosofía, el dominio de la lógica y de los distintos saberes filosóficos problematizamos, desarrollando las distintas filosofías de las ciencias, las filosofías de las tecnologías y la filosofía del arte.

Nuestra reflexión filosófica sobre el individuo, la especie y la sociedad, nos permite contribuir a la formación de la persona humana que logre destacar en el nivel familiar, de la comunidad institucional y ciudadana; teniendo como base la antropología filosófica, la ética, la filosofía de la educación y los demás saberes filosóficos. Somos conscientes de la corrupción, la inseguridad ciudadana, la discriminación y las diferentes formas de violencia que vive nuestro país, por lo que mediante el dialogo filosófico, respetando las diferentes posturas a la solución de estas demandas sociales desde una perspectiva holística.

Por otro lado, podemos decir que nuestra Escuela profesional, se caracteriza porque varias de sus asignaturas contenidas en su plan de estudios, son transversales, y consideramos que, en un enfoque por competencias basado en la interacción de los distintos saberes, estas asignaturas, tiene un papel importante en la formación integral del estudiante universitario.

Debemos subrayar que la Universidad Pública se caracteriza por un centro de investigación, que para ello debe haber libertad de pensamiento, libertad de filosofar y de gozar principalmente de la autonomía académica. En la Universidad Pública no existen restricciones religiosas ni está dominada por intereses lucrativos o de ganancias. Estas ventajas posibilitan el desarrollo de un verdadero pensamiento crítico sin restricciones, que trae como consecuencia ser creativos de ideas y emprendedores de proyectos éticos de vida. Por eso afirmamos, que es el filosofar lo que permite a la universidad, ser UNIVERSIDAD.

Reseña histórica de la Escuela de Filosofía de la Universidad Nacional de San Agustín

Las características esenciales de la Escuela de Filosofía de la UNSA consisten en la enseñanza académica e institucional de la filosofía y la emisión de grados en esta especialidad. Estos elementos se encuentran presentes desde los orígenes de la universidad misma, tanto en el Plan y designación de catedráticos que hizo el Prefecto para la fundación de la Universidad y la resolución prefectural consecuente, del 2 de junio de 1827, del prefecto de Arequipa, Antonio Gutiérrez de la Fuente, donde se designa al doctor Juan Gualberto Valdivia (1796– 1884) como catedrático de Filosofía y Matemáticas para la futura Universidad, como a partir de su misma instalación el 11 de noviembre de 1828. Respecto de los grados, dos años después de la fundación de la Universidad, ya se graduaban Antonio Salas y Mariano Rivera, en septiembre y noviembre de 1830, respectivamente, como bachilleres y licenciados en filosofía y matemáticas. De ahí que nuestros orígenes se remonten, igual que otras escuelas históricas a la misma fundación de la UNSA.

Estas características –la enseñanza y la emisión de grados de filosofía– se mantendrían presentes en diversas formas organizativas durante los 197 años siguientes, hasta nuestros días. Entre 1835 y 1862, cuando la UNSA estaba regida por el reglamento aprobado por el presidente Luis José de Orbegoso, los grados pasaron a ser certificados en filosofía, necesarios, eso sí, para optar cualquier grado en la Universidad. En conclusión, sea como grados en filosofía y matemáticas, certificados en filosofía, grados en filosofía y letras, grados en letras en la especialidad de filosofía, o como instituto, programa académico o escuela, los elementos fundamentales de nuestra escuela han acompañado a la UNSA en su trayectoria bicentenaria.

A lo largo de su historia, nueve catedráticos de filosofía y/o filósofos han ocupado el rectorado de nuestra Universidad. Se trata de Mariano Ezequiel Rey de Castro y Arce (1848- 1852), Juan Gualberto Valdivia Cornejo (1870-1876), Nicanor Porcel Rivero (1878-1882), Jorge Polar Vargas (1895-1908; 1916-1921), Jorge Polar (1856-1932), Francisco Gómez de la Torre (1930-1938), Carlos Diego Gibson Möller (1939-1945), Enrique Azálgara Ballón (1969), Manuel Zevallos Vera (1974-1975; 1984-1989) y Juan Manuel Guillén Benavides (1989-1998).

Sus tiempos de gestión suman 52 años; lo que implica que nuestra universidad ha estado gobernada por un catedrático de filosofía más de una cuarta parte de su historia. Sus gestiones han sido siempre significativas, marcando los grandes cambios históricos en la universidad o una resistencia constructiva ante amenazas formidables externas o internas, así como la ampliación infraestructural y científica, a pesar de las permanentes dificultades materiales. Además, muchos rectores filósofos fueron figuras prominentes en la política nacional y regional, así como intelectuales de mucha importancia en la historia de las ideas en el Perú. No estaríamos desencaminados al sostener que los rectorados de filósofos han sido de los más trascendentales en la historia de nuestra universidad.

César Félix Sánchez Martínez